Las reglas del juego cambiaron cuando entraron en vigor las medidas sanitarias por Covid-19. Hoy en día muchas empresas están regresando a las actividades habituales bajo la nueva normalidad, sin embargo, el modelo de trabajo remoto popularizado durante el periodo pandémico, llegó para quedarse. 

Gracias al teletrabajo, ahora las empresas y los líderes se preguntan qué acciones tomar para que los equipos continúen siendo de alto rendimiento aún a distancia. 

hombre sonriendo desde su computadora
hombre sonriendo desde su computadora

 

 

¿qué hacer como líder?

 

1. comunicación

Bien se dice que “la comunicación es la base de toda buena relación”. Esto también es aplicable a las relaciones profesionales. Un líder debe tomar en cuenta que cada uno de sus colaboradores vive en situaciones diferentes: algunos de ellos estarán disponibles en cualquier momento dentro del horario laboral y, algunos otros, tendrán que atender asuntos personales mientras trabajan. Un estudio realizado por Harvard Business Review revela que el 46% de los entrevistados consideran que los mejores líderes son aquellos que se preocupan por el equipo y realizan chequeos periódicamente.

Algunas acciones que se pueden realizar son: hacer preguntas sobre el bienestar de los integrantes en cada reunión,  juntas semanales en las que se puedan exponer las preocupaciones del equipo y mantener un buzón de sugerencias en el que se puedan aportar ideas para mejorar el ambiente laboral y  desempeño.

2. ambiente de confianza

Al trabajar de manera remota se vuelve el doble de importante construir previamente un ambiente de confianza, compromiso e independencia. La nueva normalidad nos permite encontrarnos físicamente en espacios abiertos y dar a los colaboradores la oportunidad de conocerse entre ellos, sus fortalezas y debilidades, lo que da como resultado mayor cooperación y apoyo dentro de los equipos. 

Para aquellos que trabajen a distancias muy separadas, las plataformas de videollamada son muy convenientes para organizar reuniones casuales y dinámicas de convivencia que sustituyan los encuentros presenciales. 

3. expectativas explícitas

Fijar metas y expectativas de trabajo explícitas ayuda a establecer una ruta de acción y mantener a los equipos más contentos. Es muy útil hacer uso de las herramientas digitales que permiten sincronizar tareas, calendarios y fechas de entrega para que todos estén enterados de los progresos. 

Un buen líder sabe confiar en su equipo y delegar tareas, conocer los tiempos de trabajo de los miembros y los momentos en que podrán estar más concentrados para poder realizar las tareas que demoren más tiempo se vuelve mucho más relevante. 

Adicionalmente, el líder debe empoderar a los colaboradores y predicar con el ejemplo. Practicar un estilo de liderazgo sano y motivador es clave para desarrollar un equipo de alto rendimiento.

4. kpi´s (Key Performance Indicators) 

Una buena manera de corroborar que el trabajo está rindiendo frutos es establecer indicadores de rendimiento. Miquel Nadal y David Carulla comparten 7 claves prácticas para construir un equipo en remoto de alto rendimiento, donde establecen dos tipos de indicadores principales: económicos y humanos. Entre los económicos se encuentran porcentaje de objetivos conseguidos, número de tareas completadas, duración y calidad media de las tareas, coste horario por proyecto y empleado, tasa de incidencias y de errores, número de tareas duplicadas, etc.

Por otro lado, las métricas humanas incluyen nivel de ansiedad, nivel de estrés, estado emocional, calidad del sueño, satisfacción del equipo, grado de participación en los debates, tasa de quejas, tasa de conflictos internos, y más. 

En Randstad trabajamos con líderes que saben que un equipo depende de la colaboración y bienestar de cada miembro para alcanzar el mejor desempeño.

 

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